¿QUÉ ES LA DISPLASIA PÉLVICA CANINA?
La displasia de cadera es una enfermedad ósea, congénita, hereditaria y degenerativa; producida por una malformación de la articulación coxofemoral (unión del acetábulo de la cadera y la cabeza femoral); que puede producir dolor e incluso cojera en el animal que la padece.
¿QUE ES LO QUE LA CAUSA?
Existen factores que inciden en el desarrollo o agravamiento de los síntomas clínicos, como son un desarrollo muy rápido, el sobrepeso y el ejercicio excesivo y/o violento durante el crecimiento. Las razas propensas son las grandes y las gigantes, debido a su peso y a su rápido crecimiento. Otro de los factores que aumentan la velocidad de deterioro es la alimentación; si es inadecuada habrá más probabilidades de cambios fenotípicos adversos, llegando al caso en que puede hacer que el animal no pueda correr o incluso andar.
¿COMO SE PUEDE TRATAR?
Existen varios grados de displasia, dependiendo de los cuales el tratamiento será conservador o quirúrgico.
El tratamiento conservador suele consistir en la administración de condroportectores (durante largos períodos; que ralentiza el desarrollo de la enfermedad)) y de antiinflamatorios/analgésicos (AINEs; en épocas de más dolor).
El tratamiento quirúrgico ofrece diferentes posibilidades: hay tratamientos curativos y otros paliativos. En cuanto a los curativos destaca la Triple Osteotomía Pélvica y en los paliativos la Artroplastia por Excesión de la Cabeza del Fémur. Existen otras opciones quirúrgicas, similares a las de medicina humana, que consisten en la sustitución de la articulación de la cadera por una Prótesis, que bien puede ser cementada o no cementada.
¿COMO SE PUEDE PREVENIR?
Es importante que al adquirir el cachorro se solicite un certificado oficial de que tanto los padres como los abuelos están libres de la enfermedad; mediante ésta norma de cría se han logrado resultados significativos en la reducción de su incidencia en Estados Unidos y en Europa.
No obstante, el que los padres estén libres de displasia no implica necesariamente que su descendencia no la desarrolle, pues es una enfermedad poligenética.
Otras consideraciones son: evitar el sobrepeso durante el crecimiento, no someter al cachorro a ejercicio excesivo, proporcionar al animal una dieta adecuada a sus necesidades y evitar que estén en suelos donde pueda resbalarse.
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jueves, 25 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
Dirofilariasis
Dirofilariasis
La filaria en los perros es causada por el parásito Dirofilaria immitis, generalmente encontrado en arterias pulmonares y en el ventrículo derecho del corazón.
La filaria en las hembras adultas puede medir 25 cm o más de largo. La filaria puede vivir hasta 7 años y las hembras son capaces de producir millones de gusanos jóvenes llamados mierofilaria. La mierofilaria circula en el torrente sanguíneo, pero no puede desarrollar gusanos adultos sin pasar por un huésped intermediario: el mosquito.
El ciclo de la filaria comienza cuando el mosquito pica a un perro infectado e ingesta mierofilaria con sangre. El mosquito luego sirve como lugar de mudanza para el futuro desarrollo de los parásitos. Dentro de los 10 a 15 días, la mierofilaria entra en la saliva del mosquito huésped. En esta etapa se llama "larva infecciosas" porque madurará luego que reingresa en los animales.
Cuando el mosquito pica a otro perro o gato, las larvas entran a través de la herida del pinchazo producido por el insecto. Después de 3 ó 4 meses de desarrollo, migran al corazón donde se desarrollan en adultos sexualmente maduros.
Al principio, el animal afectado muestra pocos signos de infestación. Los signos dependen de la severidad de la infección, la ubicación de la filaria, el tiempo que han estado presentes, y la cantidad de daños efectuados al corazón, pulmones, hígado y otros órganos. Por un período de tiempo, el animal afectado mostrará cada vez menos tolerancia al juego y al ejercicio.
Los signos más obvios son una tos seca y crónica, respiración débil, debilidad, nerviosismo, inquietud y pérdida de peso. Sin tratamiento, el resultado final es la muerte.
efectuar un análisis de sangre para asegurarse que la mierofilaria no está presente en el torrente sanguíneo. Si el análisis de filaria es positivo, es necesario un tratamiento. Los perros tratados deben estar monitoreados de cerca y deben mantenerse quietos y confinados. Actualmente se está usando una droga inyectable el dihidroclorhidrato de melarsomina.
hay que rociar para controlar los insectos y drenar los suelos donde se crían los mosquitos también ayudará a reducir la incidencia de la filaria canina.
La filaria en los perros es causada por el parásito Dirofilaria immitis, generalmente encontrado en arterias pulmonares y en el ventrículo derecho del corazón.
La filaria en las hembras adultas puede medir 25 cm o más de largo. La filaria puede vivir hasta 7 años y las hembras son capaces de producir millones de gusanos jóvenes llamados mierofilaria. La mierofilaria circula en el torrente sanguíneo, pero no puede desarrollar gusanos adultos sin pasar por un huésped intermediario: el mosquito.
El ciclo de la filaria comienza cuando el mosquito pica a un perro infectado e ingesta mierofilaria con sangre. El mosquito luego sirve como lugar de mudanza para el futuro desarrollo de los parásitos. Dentro de los 10 a 15 días, la mierofilaria entra en la saliva del mosquito huésped. En esta etapa se llama "larva infecciosas" porque madurará luego que reingresa en los animales.
Cuando el mosquito pica a otro perro o gato, las larvas entran a través de la herida del pinchazo producido por el insecto. Después de 3 ó 4 meses de desarrollo, migran al corazón donde se desarrollan en adultos sexualmente maduros.
Al principio, el animal afectado muestra pocos signos de infestación. Los signos dependen de la severidad de la infección, la ubicación de la filaria, el tiempo que han estado presentes, y la cantidad de daños efectuados al corazón, pulmones, hígado y otros órganos. Por un período de tiempo, el animal afectado mostrará cada vez menos tolerancia al juego y al ejercicio.
Los signos más obvios son una tos seca y crónica, respiración débil, debilidad, nerviosismo, inquietud y pérdida de peso. Sin tratamiento, el resultado final es la muerte.
efectuar un análisis de sangre para asegurarse que la mierofilaria no está presente en el torrente sanguíneo. Si el análisis de filaria es positivo, es necesario un tratamiento. Los perros tratados deben estar monitoreados de cerca y deben mantenerse quietos y confinados. Actualmente se está usando una droga inyectable el dihidroclorhidrato de melarsomina.
hay que rociar para controlar los insectos y drenar los suelos donde se crían los mosquitos también ayudará a reducir la incidencia de la filaria canina.

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